¡Bienvenido A El Poleo!

En este sitio web encontrarás los textos (en versión bilingüe) de unas entrevistas con los vecinos de la aldea de El Poleo, tanto españoles como ingleses, grabadas entre 2013 y 2015. Algunos de los textos son más o menos completos, otros consisten sólo en extractos. También puedes escuchar dos de las entrevistas completas, y hay un vídeo breve pero (en nuestra opinión) muy bonito: ‘un paseo por la aldea’. Estamos muy agradecidos a los vecinos de la aldea: todas las familias que viven aquí ahora han participado en este proyecto. Y en particular queremos darles las gracias a Ignacio Muñiz, fuente inagotable de información e ideas, y a Adrián Arenas Pérez y Rafael Atenciano Jurado, autores del vídeo.

Te rogamos perdones cualquier error que hayamos hecho en la transcripción de la entrevistas: una tarea que no resultó nada fácil para un extranjero.

Agradeceríamos cualquier sugerencia o aportación para mejorar esta web. Para contactarnos, haz clic aquí.

Welcome to El Poleo!

Welcome to El Poleo! On this website you will find the texts (in a bilingual version) of some interviews recorded with the residents of El Poleo, both Spanish and English, between 2013 and 2015. Some of the texts are more or less complete, but others consist of just extracts. You can also listen to two complete interviews, and there is a short but (in our opinion) very attractive video: ‘a stroll through the village’. We are very grateful to all the residents in the village: all of the families now living here have taken part in this project. And in particular we want to thank Ignacio Muñiz, an inexhaustible source of information and ideas, and Adrián Arenas Pérez and Rafael Atenciano Jurado, the creators of the video.

Please forgive any mistakes that we may have made in transcribing the interviews: a task that was not at all easy for a foreigner.

We would be grateful for any suggestions or contributions which will improve this website. To contact us, please click here.

El Poleo

¿Dónde estamos? Where are we?

El Poleo

El Poleo – una aldea prieguense

La aldea de El Poleo, situada a una altura de unos 700 metros, está enclavada en una ladera protectora que domina el fértil valle del río Caicena. Se encuentra en un extremo de los terrenos accidentados de la llamada Sierra de Los Judíos, y tiene vistas espectaculares de una inmensa extensión de olivares hacia y el norte y hacia el este. El Poleo está situado dentro de la comarca de la Subbética cordobesa, aunque de hecho no forma parte del Parque Natural de la Subbética. Pertenece al municipio de Priego de Córdoba, y el pueblo de Priego está a unos diez kilómetros al suroeste.

El Poleo se encuentra en una zona de paisaje kárstico, y exploración de una cueva cercana (la cueva de los mármoles), ha producido abundante evidencia de habitación en el período neolítico y también, por ejemplo, en el de ocupación islámica. En el cerro que domina la aldea hay restos de un torreón de la época pre-romana: con sus vistas dominantes, este lugar tenía un obvio valor estratégico.

Parece muy probable que el nombre de la Sierra de Los Judíos sea un indicativo del carácter de la población de esta zona en el medievo tardío (posiblemente un proceso que se inició a raíz de la dispersión de la comunidad judía de Lucena hacia el fin del siglo quince). Existen otras teorías con respecto al origen de este nombre – algunos dicen que es una deformación de ‘los Huidos’ – pero es interesante, por ejemplo, observar que quedan vestigios de romances de origen sefardí en las tradiciones de la aldea cercana de La Concepción.

Además, en un mapa de 1871 el nombre de dicha aldea figura como Cortijos de los judíos (Aldea) y muy cerca de ella se encuentra otro ‘Cortijo judío’.

Por otra parte, la verdad es que es poco probable que se haya establecido alguna población sobre el lugar de la aldea actual hasta el fin del siglo diecisiete. A lo mejor, al principio este asentamiento tomó la forma de casas dispersas por la ladera del cerro. Se dice que en El Poleo existen algunas casas que datan de antes del siglo diecinueve. Sin embargo, consta que, a mediados de ese siglo, la política de privatizar las tierras comunales (además de posesiones de la aristocracia y de la Iglesia) hizo que surgieran muchos cortijos y pequeñas aldeas como El Poleo. Ahora pequeños propietarios, además de los latifundistas, pudieron comprar tierra a un precio muy bajo.

De esta manera, las últimas décadas del siglo diecinueve y la primera parte del siglo veinte vieron el establecimiento y el crecimiento del núcleo de la aldea – al principio en la forma de casa dispersas y no de una comunidad establecida – centrada alrededor del lugar que ahora está ocupado por la iglesia. Lo que sí se sabe es que en el mapa de 1871 no aparece ninguna aldea que corresponda a El Poleo, sino un cortijo que lleva el nombre de Cortijo de la Fuente del Poleo.

Y el nombre El Poleo; no conocemos ninguna fuente documentada para esto, pero de hecho parece ser que proviene de la planta de ese nombre, una forma de menta, que antes crecía en abundancia en esta zona.

Durante la Guerra Civil, El Poleo se encontró en el mismo frente, en el extremo de la zona Nacional. En esos años la aldea quedó prácticamente despoblada, ya que sus habitantes o bien se desplazaron a la seguridad de Priego o bien cruzaron a la zona Republicana. Sólo una de nuestras entrevistas se ocupa de sucesos que ocurrieron en los años treinta, pero ésta nos ofrece una imagen dramática de cómo era la vida en una aldea que se encontraba en la prímera línea del conflicto.

Las privaciones de los años cuarenta y cincuenta se destacan en algunas de las entrevistas. También es evidente en ellas lo que se ha llamado un proceso de “descampesinación”: la pérdida de los valores tradicionales del campo que se produjo a medida que poco a poco los habitantes de la aldea la fueron abandonando. Se cuenta cómo varias personas se fueron en busca de trabajo, algunas a zonas industrializadas como Cataluña, otras a Alemania, otras a Francia a trabajar en la tierra, y otras a las zonas turísticas de España a trabajar durante varias temporadas en la industria hotelera y en la restauración. La verdadera mejora de calidad de vida llegó progresivamente entre los años sesenta y los años ochenta, pero fue sólo hacia el año 1980, por ejemplo, que la aldea dispuso de agua corriente en las casas y de una red de alcantarillado.

Lo paradójico es que, precisamente cuando iban mejorando las condiciones de vida y la aldea gozaba de más prosperidad, se aceleró el proceso de despoblación. Varios vecinos abandonaron El Poleo, principalmente para instalarse en los pueblos cercanos de Priego, Almedinilla o Castil de Campos, pero algunos se trasladaron a lugares más lejanos. Algunas de las entrevistas nos muestran claramente por qué se ha producido este cambio. Curiosamente, al mismo tiempo, El Poleo adquirió a algunos habitantes que se vinieron de la aldea de La Carrasca, la cual ahora ha quedado abandonada.

Conviene mencionar en este punto al distinguido artista madrileño, Antonio Zarco, quien durante varios años vivió en El Poleo dedicándose a la pintura y a la enseñanza.

En los primeros años del siglo veintiuno comenzaron a llegar a la aldea los primeros extranjeros (casi todos británicos). Fueron seguidos por otros y los extranjeros llegaron a constituir una proporción notable de la población de la aldea. El testimonio ofrecido por las personas entrevistadas sugiere que este proceso ha resultado armonioso y positivo. Sin embargo, en los últimos años, varios de estos extranjeros, a su vez, han regresado a su país de origen, dejando atrás una aldea dotada de casas impresionantes pero con cada vez menos habitantes.

La economía de esta zona, y el bienestar de la mayoría de los habitantes de la aldea, ha llegado a depender en gran medida de la aceituna. En las primeras décadas del siglo veinte la tierra el principal cultivo era el cereal y el viñedo, pero el cambio se produjo entre los años cincuenta y los años ochenta cuando se hizo evidente que el olivo era mucho más rentable. La gran dependencia del cultivo del olivo es, a largo plazo, potencialmente un problema para la zona alrededor de El Poleo, y ésta necesita encontrar alguna forma de diversificación si ha de continuar prosperando.

Así que ¿cuál es el futuro para El Poleo? Ésta es una pregunta que surge constantemente en las entrevistas. En los tiempos de crisis se ha hecho evidente que se vive mejor en el campo y es muy posible que mucha gente se vuelva allí. Todo el mundo está de acuerdo en que El Poleo puede ser – es – un lugar muy especial y que, en cuanto a la calidad de vida, ahora tiene muchísimo que ofrecer. Conviene destacar cómo Miguel, después de vivir en Priego durante algunos años, ha regresado a El Poleo, donde vive muy feliz. Y la reapertura hace poco de La Peña, el bar de la aldea, es una señal de que hay nueva vida en esta comunidad. Todo el mundo está acuerdo, también, en que la aldea debe atraer nueva gente, nueva sangre, y sobre todo a jóvenes. ¿Quizás usted, estimado visitante de nuestra página web, quiera venir a reunirse con nosotros?

El Poleo – one of Priego’s villages

El Poleo, situated at a height of about 700 metres, nestles on a protective hillside overlooking the fertile valley of the river Caicena. It is on the edge of a steep hilly area known as the Sierra de Los Judíos (‘the Hills of the Jews’) and commands spectacular views of the immense area of olive groves which stretches away to the north and the east. El Poleo is situated within the Subbética region, though it is not actually part of the Subbética Natural Park. It forms part of the municipal area of Priego de Córdoba; the town itself is about ten kilometres to the south west.

El Poleo is situated in karstic limestone country and exploration of caves situated nearby (la cueva de los mármoles, ‘the cave of marbles’) has produced abundant evidence of inhabitation from the Neolithic period and also, for example, from the period of Islamic occupation. Above the village there are remains of a watch-tower from the pre-Roman period: with its commanding views, this point had an obvious strategic value.

It seems highly likely that the very name of the Sierra de Los Judíos gives a strong clue as to the nature of settlement in the area in the late medieval period (possibly this process occurred following the dispersion of the Jewish communities from Lucena in the late fifteenth century). There are other theories as to the origin of the name – some say that here the word ‘judíos’ (= Jews) is a deformation of ‘huidos’ (= people in hiding). However, it is interesting, for example, to find traces of medieval Sephardic songs in the traditions of nearby La Concepción. In addition, on a map dating from 1871 the name of that village appears as Cortijos de los judíos (Aldea) (‘Farmsteads of the Jews – village’), and close by is to be found another ‘Jewish farmstead’.

Nevertheless, the fact is that there is unlikely to have been any established settlement on the site of El Poleo itself until the end of the seventeenth century. Initially, this settlement was probably in the form of houses scattered over the hill-side. It is said that in El Poleo there are some houses which date from before the nineteenth century. However, it is really in the mid-nineteenth century that the policy of privatising the common land (as well as possessions of the aristocracy and of the Church) gave new impetus to the growth of farmsteads and small villages like El Poleo. Small property owners, as well as those who possessed vast tracts of land, were now able to buy land cheaply.

The final decades of the nineteenth century and the early part of the twentieth century saw the establishment and growth of the core of the village – initially in the form of scattered individual houses and not of an established community –, centred around what is now the site of the village church. What is indeed known is that on the 1871 map no village appears corresponding to El Poleo, but there is a farmstead bearing the name of Cortijo de la Fuente del Poleo (‘Farmstead of the spring of El Poleo’).

And the name El Poleo; we know of no documented source for this, but it would indeed seem to have come from the plant of the same name, a form of mint – ‘penny royal’ – which grew in abundance in the area.

During the Spanish Civil War, El Poleo found itself right on the front, at the edge of the Nationalist sector. At this point the village was largely depopulated, its inhabitants either moving to the safety of Priego or crossing over into the Republican sector. Only one of our interviews deals with the events of the 1930’s, but it provides us with a dramatic picture of what life was like in a village which stood on the front line of the conflict.

The privations of the 1940’s and 1950’s are clear from some of the interviews. So too is what can be called the loss of the traditional values of the countryside, which occurred as steadily the inhabitants of the village moved away. The interviewees relate how numerous people left in search of work: some, for example, going to more industrialised areas like Catalonia, some to Germany, others to France to work on the land, others to Spain’s tourist areas to work for several seasons in the hotel and catering trade. The real improvement in the standard of living arrived progressively between the 1960’s and the 1980’s, but it was not until about 1980, for example, that the village’s houses had running water and mains drainage.

The paradox is that, at just the time that living standards were improving and the village was becoming more prosperous, the process of depopulation was speeding up. Several of the inhabitants moved out, mostly to the nearby towns of Priego or Almedinilla or to the large village of Castil de Campos, but some to further afield. A number of the interviews make clear why this process has taken place. Curiously, at the same time, El Poleo in turn acquired a few more inhabitants who moved from the village of La Carrasca which has now become depopulated.

It is appropriate to mention at this point the distinguished Madrid artist Antonio Zarco, who spent several years living in El Poleo, painting and teaching.

In the early years of the twenty-first century the first foreigners (almost all British) began to arrive in the village. More have followed them and eventually they came to make up a significant proportion of the village’s population. The testimony of the people interviewed suggests that this process was a harmonious and positive one. Nevertheless, in recent years several of these foreigners have in turn returned to their native land, leaving behind a village with impressive houses but fewer and fewer inhabitants.

The economy of the area, and the wellbeing of several of the people of the village, has come to depend heavily on the olive. In the early part of the twentieth century the land was predominantly used for cereals and vines, but the change came from the 1950’s to the 1980’s as it became clear that the olive gave significantly higher returns. The heavy dependence on the cultivation of the olive is in the long term potentially a problem for the area around El Poleo, and it needs to look to find some form of diversification if it is to continue to prosper.

So what is the future for El Poleo? This is a question that crops up constantly in the interviews. In the times of economic crisis it has become apparent that you can have a better life in the countryside and it is very possible that a lot of people will return there. Everybody agrees that El Poleo can be – is – a very special place and that, in terms of quality of life, it now has an enormous amount to offer. It’s worth emphasising how Miguel, after some years living in Priego, has come back to El Poleo, where he is living very happily. And the recent re-opening of La Peña, the village bar, is a sign that there is new life in this community. Everybody agrees, too, that the village must attract new blood, and above all young people. Perhaps you, dear visitor to our web-site, would like to come and be part of this community?

El Poleo